Cada una de las actividades que el programa propone se encuadra desde los principios y fundamentos que el actual Marco curricular para la atención y educación de niñas y niños uruguayos (2014) propone.
Reseñamos algunos elementos del Marco curricular que orientarán el diseño de las actividades.
El documento se presenta como una oportunidad para visualizar la atención y educación en la Primera Infancia desde una propuesta común, global e integradora.
Presenta una serie de fundamentos teóricos que actúan como base conceptual desde donde es formulada la propuesta. Estos saberes son abordados de forma transdisciplinar y tienen que ver con: la concepción de niño, el papel de la familia, el carácter crucial de esta etapa, la especificidad de la primera infancia y el rol de los educadores. Todos ellos pretenden sentar las bases sobre el enfoque desde el cual hoy es necesario pensar la Primera Infancia.
Concepto de niño/a:
Los niños/as son ante todo sujeto de derechos, con iniciativa propia, colmados de expectativas, de deseos y potencialidades. Es imprescindible reconocer en las situaciones de intervención en la edad temprana en cada niño su alteridad, su diversidad y singularidad, cada uno de ellos expresa un mundo cargado de capacidades y características que le son propias y lo definen como tal.
La familia:
El primer entorno educador del niño, la primera institución donde éste comenzará a construir su sentido de pertenencia, sus actitudes de afecto y respeto. Será indispensable que este sostén actúe de manera conjunta con otras instituciones y espacios que tendrán a su cargo la educación y atención de la primera infancia, trabajando cooperativamente. Será la familia, desde su singularidad quien propicie la integración social de los más pequeños.
Una etapa crucial:
En este periodo se construyen las bases para el logro y adquisición de los futuros aprendizajes, por lo que es una etapa a la vez que crucial, cargada de oportunidades y desafíos para quienes rodean a ese pequeño niño en pleno desarrollo. Por este motivo será fundamental enriquecer el entorno en el que el niño crece, a través de un ambiente afectivo y de bienestar. Será responsabilidad de quienes forman parte de ese entorno, propiciar un clima saludable para los niños, quienes tendrán la oportunidad de adquirir aprendizajes vinculados a la regulación afectiva, hábitos saludables y el desarrollo de habilidades sociales.
Con identidad propia:
Para quienes se desempeñan en la atención a la Primera Infancia ha de ser de suma importancia tener conocimiento sobre las características de los ciclos biológicos, de los intereses de los niños y niñas que atraviesan por este periodo, de modo de respetar la singularidad e identidad de la Primera Infancia. Los educadores, amparados en una visión pedagógica actualizada sobre la Primera Infancia, llevarán adelante una propuesta en la cual ponderen determinados aspectos, entre los que podemos destacar: la necesidad de contextualizar las propuestas educativas de manera globalizada e integral; una práctica apoyada y en conjunto con la comunidad; la consideración en todo momento del lenguaje verbal y no verbal de los niños; la relevancia del juego como vehículo para nuevos aprendizajes; el cuidado por los espacios donde tienen lugar las prácticas; el reconocimiento de cada niño desde su singularidad y personalidad, permitiéndole expresarse con espontaneidad y alegría.
La responsabilidad de quienes lleven adelante su intervención en la Primera Infancia será la de, conociendo los fundamentos propios de esta etapa, fortalecer y facilitar los aprendizajes de los más pequeños.
El Marco Curricular propone la construcción de aprendizajes a través de competencias, organizadas en cuatro grandes áreas:
- Área del conocimiento de sí mismo,
- Área de la comunicación,
- Área del conocimiento del ambiente
- y Área del bienestar integral.
Estas áreas, a su vez, aparecen organizadas en torno a ejes desde los cuales son organizadas las competencias. Cada área explicita entonces, sus ejes y un objetivo específico.
El Marco propone una serie de principios de atención y educación en la Primera Infancia, que es importante integrar a la hora de pensar la planificación.
Estos principios parten de la premisa de que todo niño o niña posee gran capacidad de iniciativa para actuar y conocer. Constituyen una revisión actualizada desde las últimas investigaciones generadas sobre los pilares en que se fundamenta la Educación Inicial. Si bien en el documento aparece en forma individual cada uno de los principios, la idea es que ellos puedan ser abordados en forma integral y no por separado, dada su complementariedad.
En estos principios pretendemos apoyar las actividades que este programa propone.
Integralidad:
El enfoque integral de la atención a la Primera Infancia implica, generar una red de sostén en torno a los niños y niñas de manera de favorecer su bienestar, protección, cuidado, afectos, cercanía, a la vez que promover una práctica que estimule la exploración, el juego, la creatividad, expresión y por lo tanto el aprendizaje.
Participación:
El bienestar integral de los más pequeños debe estar brindado de forma cooperativa a través de una red integrada por las familias, las instituciones educativas, y espacios dedicados a la salud, nutrición y seguridad.
Singularidad:
Todas las personas que rodean a cada niño durante su infancia tendrán la responsabilidad de reconocerlo, desde su nacimiento en su singularidad, respetando sus intereses, gustos, estilos de aprendizaje, talentos, etc. Este reconocimiento será fundamental para la construcción de una base segura, desde la cual podrá autoconcebirse en relación a los otros favoreciendo su autoestima.
Relación:
En la Primera Infancia el sujeto comienza a construir los primeros vínculos con los otros, a integrarse a grupos, a conocer y reconocerse. En este sentido, es primordial generar relaciones basadas en la interacción a través de experiencias significativas desde las cuales se irá apropiando de formas saludables de reracionamiento con los demás.
Ambiente enriquecido:
Enriquecer los ambientes y espacios físicos en los que se desarrollan las primeras experiencias interactivas de los niños, implica atender a aquellos aspectos y elementos que hacen del ambiente, un lugar acogedor, agradable y estimulante para la adquisición de nuevos aprendizajes.
Juego:
El juego es sin duda el principio característico de este periodo, es el medio por el cual el niño conoce, explora, se divierte y aprende. Revalorizar el valor del juego como oportunidad para nuevos aprendizajes, desde una mirada al juego libre, espontáneo y natural.
Significado:
Se trata de otorgar significado a las experiencias de los más pequeños, impregnándolas de los intereses, capacidades y gustos de los niños y niñas de esta edad. Para ello será bien importante partir de las ideas previas y del valor afectivo que el niño o niña pueda otorgarle a una determinada experiencia.
Actividad:
Desde el nacimiento, es posible considerar al sujeto como activo, con iniciativa para hacer y pensar. En este sentido, las experiencias deberán dar la oportunidad de explorar diferentes espacios, ambientes, materiales, texturas, que le permitan de forma integral desplegar su creatividad y libertad.
Escucha:
Desde pequeños los niños son capaces de expresar sus emociones e intereses, utilizando para ello mecanismos acordes a su desarrollo evolutivo. Será responsabilidad de los adultos el proponer la escucha y atención de forma afectiva y respetuosa.
Comunidad:
Los niños y niñas nacen en comunidad, construyen un sentido de pertenencia hacia su entorno y cuidadores. Así, los adultos serán los mediadores entre el niño y el entorno social atravesado por tradiciones, costumbres, rutinas, hábitos, que les serán transmitidos favoreciendo experiencias que involucren diferentes ambientes, materiales y tareas diversas.
Contextualización:
Todas las propuestas educativas destinadas a los más pequeños deberán de guardar relación con la realidad de cada niño, con su cotidianeidad, pues solo así podrán hacerlas significativas y encontrarles sentido a lo que se les propone.
Globalización:
Desde el nacimiento, el niño siente curiosidad por conocer su entorno, por aprehenderlo, por saber de qué se trata todo lo que los rodea. Las propuestas educativas en respuesta al sentido de dinamismo e iniciativa propio de cada niño, deberán ajustarse al enfoque del marco globalizador, el que nos permite presentar una determinada propuesta integrando diferentes contenidos y disciplinas.